La madrugada del 5 de mayo de 1976 le tendió una trampa al escritor Haroldo Conti. Un grupo del batallón 601 montó un operativo en la casa que del novelista, en la esquina de Fitz Roy y Humbolt. Marta Scavac, su esposa, estaba con él y dio testimonio de la salvajada en la revista Crisis en 1986: "Apenas entramos, unos diez hombres vestidos con vinchas, gorras y ropas raras, se nos vinieron encima. Le pedí que me explicaran quiénes eran, qué querían. Me respondieron que estábamos en guerra. ‘O nosotros los matamos o ustedes nos matan a nosotros, contestó uno de los civiles”. Esa noche, el escritor se transformó en otro desaparecido de la dictadura.
Conti, quien estaba por cumplir 51 años, nació el 25 de mayo de 1925, en Chacabuco, donde ejerció como maestro rural, actor y director de teatro. También fue comerciante, piloto de avión, aficionado a la pesca y profesor de filosofía. Pero antes de los 30 se reveló como novelista: con Alrededor de la jaula ganó el premio de la Universidad de Veracruz, el de la revista Life y el Municipal de Buenos Aires. Pero fue con Mascaró, el cazador americano, que logró su mayor reconocimiento: el Premio Casa de las Américas, cuya primera edición se publicó en Cuba en 1959, el año de la revolución.
"Yo soy escritor nada más cuando escribo. El resto del tiempo me pierdo en la gente. Pero el mundo está tan lleno de vida, de cosas y sucesos, que tarde o temprano vuelvo con un libro", reflexionó Haroldo en una de sus ultimas entrevistas para La Opinión cultural.
El 18 de junio pasado, el documental Haroldo Conti: Homo Viator se estrenó en las salas de Buenos Aires para homenajear a ese aviador, maestro y filósofo, que cuando escribía, se dejaba fluir, como los ríos de sus cuentos, hasta el mismísimo nervio de la literatura argentina.
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